sábado, 1 de abril de 2023

El Muñeco

 Muñeco

Me convertí en un muñeco de trapo para poder vigilar a mi amiga, mientras ella recibía la visita de un hombre eróticamente peligroso. Así al menos el visitante no podía saber que alguien los observaba. Fue de común acuerdo con ella, porque sólo así podría yo realizar la magia de convertirme en el muñeco, de cabello negro y camisa blanca.
 
Antes de esta hazaña estábamos Amania y yo caminando por las calles de una ciudad antigua, posiblemente Gante, en Bélgica. Pero habíamos llegado a una pequeña cafetería con una sola mesa. Era tan pequeña que a veces ella misma la confundía con us propia recámara, donde ella sólo tenía una silla frente al espejo y un silloncito. 
 
En el café, había otros invitados, también amigos de ella. Nuestro juego consistía en observar la cara del otro, mientras éste hacía gestos de amor, de dolor, de gusto, de risa. Al parecer, mientras observábamos así los rostros, me percaté de que realmente ellos estaban dormidos. Así que yo también debía estar dormido. Entonces, observaba la cara de ella mientras estaba dormida; el juego nos permitía esto, era muy especial. Pero debía haber mucha confianza entre los participantes, porque así, durmiendo, veíamos el intrior, los deseos, los sentimientos, de los otros. 
 
Especialmente así, jugamos ella y yo, hasta que llegó un hombre, rubio y bien parecido. era italiano, o francés. el hombre se vestía como Barry Manilow, y tenía muchas botellas de licor enfrente, al parecer no tenía miedo de tomar demasiado, él siempre estaba en control del alcohol. Ella tenía miedo, porque el hombre le gustaba mucho. Yo podía entender eso, de ella, por haber estado jugando antes tan íntimamente. Además, como a veces ella se confundía con el lugar, y su propia recámara, ella podría confundirse y dejar que la seduciera; pero tenía miedo.
 
Entonces yo miré al espejo de su recámara, que por alguna razón estaba ahí, en la pequeña cafetería; ella lo había traído también, en su confusión. Así, frente al espejo, pude realizar la magia, sin que Barry me viera, yo sólo era visible atraés del espejo, que sólo ella podía ver, porque realmente no estaba ahí. Para los demás, era un muñeco de trapo. 

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