En la cumbre de la luz
Toco la nube de la luz
ahí donde el sol todo lo cubre
a que yo pueda encontrarle,
y le llamo a voces en mi sueño
y le muestro mi savia roja
y esta toallita blanca
donde me tiendo.
Para los amantes dulces y sensibles
La vida es nuestro regalo asombroso.
Para toda la tristeza y el dolor que llevas
Vive un amor que sana
Mira, directamente hacia el cielo
Pon tus manos en el pecho
Déjate ir, que el río del universo fluya por tí
Que las lágrimas que sostienes sean libres
Dáles el amor que quieren
Llénate de humildad y perdón
Déja ir de nuevo el dolor, el miedo
Tú estás vivo
Estas hecho para el amor
Para todos tus errores hay un espejo
Que al mirar, que al verlo,
Es tan imperfecto como tú,
Así esta bien.
Sonríe, una vez más, toma
los tiempos, los respiros, los abrazos que necesitas
¡No te rindas!
El hombre bueno se conforma con soñar
aquello que el malo lleva a la realidad
Platón
Conocemos las diferencias entre el contenido manifiesto del sueño, el relato o historia contada, y las ideas latentes, que son asociadas libremente respecto al sueño que se va a interpretar. En esta interpretación, el contenido manifiesto es una representación de un elemento latente; es una representación plástica, derivada de la forma de expresión verbal de la idea latente. Las operaciones psíquicas inconscientes contribuyen a deformar esta idea, y a la vez dan forma al sueño.
Las imágenes oníricas surgen como sustituyentes o acompañantes de las ideas latentes: estos los elementos abstractos que le dan lugar. En el proceso de soñar, las expresiones verbales ocultas son representadas por elementos visuales. Es perfectamente posible que incluso el nódulo central de las ideas latentes no aparezca en el sueño manifiesto, sino en los detalles de la asociación libre. La relación entre las ideas latentes y lo manifiesto no es sencilla. Una idea latente puede presentarse en más de un contenido manifiesto, e incluso una figura onírica puede encerrar varias ideas latentes.
El sueño es un producto psíquico complejo, completo y concatenable a la vida del soñante. Es un efecto de la vida psíquica del paciente. Al desenredar las operaciones psíquicas se puede reconstruir el deseo oculto.
Los sueños son realizaciones de deseos. Son sustituciones deformadas de los deseos inconscientes. Estos deseos inconscientes pulsan por expresarse; pulsan por manifestarse. Esta realización es capaz de transformar las cosas en el mundo del soñante. No obstante, para que llegue a nuestra conciencia, en el sueño se realizan disfrazadamente. Los deseos, para realizarse, se han tenido que transformar; se desplazan, se condensan. Esto es debido a la acción de la censura. La acción de la censura en el sueño aporta los disfraces y deformaciones con que nos aparece compuesto propiamente el sueño. La realización del deseo, en el sueño, es alucinatoria. Es sin embargo un hecho real psíquico.
Los deseos inconscientes son una parte de la psique, pero la censura también forma parte de ella. De modo que, para realizarse, se deben transformar. La censura del sueño es, desde luego, autocensura. La censura exterior tiene una parte instalada en el soñante. Ésta censura siempre aparece.
Uno de los operadores de la censura es el desplazamiento. Consiste en desplazar una parte importante de las ideas latentes hacia otro núcleo de ideas. Este proceso psíquico cambia el centro de gravedad del sueño. Siempre transforma al sueño, y de hecho está implicado en casi todos los procesos psíquicos. La censura obliga a que se produzca dicho desplazamiento. Ésta misma causa la omisión. El agrupamiento aleatorio de elementos, obedece precisamente al deber de deformar, obligado de nuevo por la censura.
Otro aspecto con una naturaleza similar es la resistencia. El proceso que intenta estar alejado de la idea latente. Se identifica ante la necesidad de trabajar muchas asociaciones libres para llegar al deseo latente. El efecto de la resistencia es ir en contra de la interpretación.
¿Qué deseos provocan tanta fuerza en su contra, para poder expresarse?
Al estar consciente, el soñante normalmente estará de acuerdo con la censura. La censura es reconocida por el hablante. La tendencia opuesta son los deseos represibles, inconfesables; aquellos que uno no reconoce, que no quiere expresar libremente o bien no admite siquiera tener, de manera consciente. Estos deseos peligrosos son quienes normalmente aparecerán, deformados, en el sueño.
Podemos afirmar que los deseos inconscientes, inexpresados, son aquellos que expresan un egoísmo sin límites. En cierto sentido, todos los perssonajes que aparecen en el sueño son interpretaciones o aspectos del soñante. Todos son caracteres de su propiedad. En ese sentido, el sueño es una manifestación narcisista.
Las ligas morales se relajan en el sueño, al igual que en cualquier estado anestésico, alucinatorio, sedante. Pero la censura no se esfuma, simplemente se relaja. Todo el aparato de censura, moral, está construido para permitir llevar a cabo la vida social de una manera adecuada. En el sueño el sujeto se desliga del mundo exterior; sucede algo parecido en las salas de cine o de teatro. La desvinculación de la vigilia y del mundo exterior otorgan la libertad suficiente para que el sujeto intente realizar sus deseos inconscientes; al menos en su expresión disfrazada, como se recuerda en el contenido manifiesto.
De acuerdo con Freud, los deseos latentes que pulsan en el sueño tienen que ver con los deseos más instintivos, con los antojos más primitivos ontológicamente; son los primigeneos durante nuestro desarrollo como sujetos. Son por tanto, deseos infantiles.
El ser humano es prácticamente inválido al nacer, se le debe proveer de todo para que le sea posible sobrevivir. Estas tendencias primitivas tienen que ver con impulsos sexuales, miedo, agresión, hambre, etc. No han desaparecido en nosotros. La constitución del individuo como sujeto ha hecho necesario que se repriman o que se modifiquen acorde a una vida civillizada. Lo más deseable es su sublimación. Las expresiones oníricas son, de cierta forma, inofensivas. Pero la lucha o el balance entre estas tendencias y la censura grupal familiar pueden producir no sólo lapsus, olvidos, etc., sino síntomas y padecimientos.
Los deseos indecorosos, no aceptados, producen la experiencia del sueño, para realizarse en la realidad imaginaria.
En el mundo psíquico, siempre hay tendencias contradictorias entre sí que conviven dentro de cada persona. Se es una cosa y la otra. A veces nos peguntamos ¿qué pasa; por qué no puedo dar el siguiente paso? Normalmente hay un conflicto que se está tratando de resolver. Muchas veces no sabemos claramente de qué se trata, hasta que no se interpretan los sueños.
Las tendencias eróticas u hostiles existen en todos. El ser humano es capaz de un gran humanitarismo, y también de crueldad. La infancia misma es dual. Los instintos permanecen, hay que arreglárselas con ellos cada día, cada vez que se toma una decisión.
Los olvidos y los actos fallidos.
En el sueño existen a) el contenido manifiesto o relato del sueño e b) el contenido latente
Los elementos del sueño carecen de autenticidad real; son sustitutivos de lo que el soñante ignora o cree ignorar (está en el inconsciente). La apariencia es evidente pdado que la información está oculta. Este tipo de información se llama inconsciente. Es inaccesible. Está, es un suceso inconsciente; el trabajo sobre ésta ha producido el sueño. Las representaciones sustitutivas, las historias recordadas, son conscientes. La representación del sueño está difrazando un deseo inconsciente. La técnica establecida por Freud para interpretar el sentido del sueño trabaja mediante asociaciones libres y transferencia (hacia el escucha) para descubrir el motivo del sueño, es decir, el deseo inconsciente.
Existen tres reglas básicas. La primera, que el contenido del sueño es secundario. Es un texto sagrado, pero su apariencia incomprensible o incluso su suprema belleza son sólo puntos de partida. La maravillosa experiencia onírica es el resultado final del trabajo psíquico. Se debe trabajar en sentido inverso al proceso de producción del sueño. Segunda regla. Se deben desertar en el soñante asociaciones libres en relación con cada uno de los elementos del sueño. Al comenzar el relato o el comentario, se despiertan representaciones sustitutivas. No se reflexiona acerca de lo que sigue. No se entreteje, no se buscan significados. Lo importante es permitir la apertura libre de la imaginación. No importa si la asociación se aleja del relato inicial. Tercera regla. Se debe esperar hasta que lo oculto aparece. Importa poco en qué grado se recuerda el sueño. Basta una palabra que abra el proceso de interpretación. Ya sea una elaboración detallada o bien un recuerdo vago. Es decir, lo que el psicoanalista busca no está en el sueño, está en las asociaciones libres ante la escucha psicoanalítica (en tranferencia).
El recuerdo o el relato del sueño (el contenido manifiesto) siempre será un recuerdo, una reconstrucción infiel y transformada por el hablante. No debemos quedarnos pegados a esta imagen. Incluso lo evidente en el relato puede portar un disfraz. El deseo inconsciente no es lo que parece ser. Tanto desde la perspectiva del psicoanálizado como del psicoanalista, existen obstáculos para la interpretación. Las ideas dichas en voz alta acuden como un torrente. Se debe observar, no reaccionar. Las ideas surgen tras pasar filtros personales e interpersonales (pudor, respeto, desconfianza). Invariablemente hay una selección de las ideas que vienen a la mente. Esto es una obstrucción a la interpretación; es irremediable. Siempre habrá una actividad crítica y seleccionadora del propio aparato psíquico. Lo absurdo, lo secundario, lo no relacionado. Se debe anotar sin censurar. Las objeciones del hablante juegan después un papel para la labor analítica. Los sinsentidos, absurdos o ideas externas al sueño que se observen, no deben desajustar la fluidez del proceso.
Es decir, aunque el soñante no lo haga a propósito, hay que contar siempre con la existencia de los filtros y la censura interior. La resistencia no se va a reducir sino de forma gradual. Algunas veces llevará más tiempo, más asociaciones, el revelar un contenido inconsciente.
En otras palabras, la labor de interpretación se llevará a cabo en contra de una resistencia natural; contra una represión, una defensa. NO obstante, las ideas inconscientes siempre buscarán expresarse. Son contenidos inaccesibles, debido a las resistencias, pero que pulsan por expresarse. Una y otra vez. El aparato psíquico consta también de estas resistencias. NO se dicen ciertas cosas quizá por olvido, o bien por considerarlas poco importantes: estas son también formas de resistencia. Entonces: no se puede eliminar la resistencia, se debe contar con ella.
Muchas veces, los olvidos, las discriminaciones, las objeciones, forman una parte crucial de la interpretación. De ninguna manera el sueño es algo insignificante, pero las cosas que parecen insignificantes del sueño, o del relato, pueden ser muy importantes.
Veremos que la resistencia es cuantitativamente variable. Las hay de diferente intensidad, de diferente vigencia. Puede haber resistencias requieren de muchas asociaciones para poder superarlas: muchos sueños, recuerdos, sueños recurrentes, etc. para poder descubrir el deseo latente. Pero la persona que llega a psicoanálisis tiene un deseo de conocer y convivir con lo que vivie ahí dentro, en el inconsciente. Aquel deseo que sea importante se manifestará una y otra vez, en distintos grados, mediante varias deformaciones.
El soñar es una vía de escape natural, quizás inocua; aunque puede causar angustia. Otras forma de manifestar el deseo inconsciente es ya el síntoma: algo que puede generar más perjuicios, padecimientos, fobias, enfermedades.
Un sueño contado tiene como máximo una página. La multitud de ideas asociadas puede dar lugar a un cuadernos de notas. El sueño es una representación parcial una condensación. Pero es un contenido manifiesto. La serie de asociaciones, por el contrario, es lo latente. Es de esperar que una situación de an{alisis produzca una cantidad mayor de información.
Por ejemplo:
Dios usa un sombrero (relato del sueño)
Análisis: De niño el soñante usaba sombrero. Dios lo sabe todo. Al ver que Dios usa sombrero, yo también lo sabré todo. (deseo)
Lo que se recuerda del sueño, lo contado (el contenido manifiesto) es muy posiblemente sólo un fragmento; a veces quizá lo más distante, lo más indiferente o lo más disconexo del contenido oculto (inconsciente). Pero los contenidos elegidos por el sueño obedecen a la lógica del inconsceinte. Todos los elementos del sueño están sobredeterminados. No hay nada casual, nada accidental.
Las ideas latentes son las asociaciones e ideas que presenta el soñante en relación con un sueño. Las ideas latentes se manifiestan gracias a la labor analítica. El sueño puede presentar proyecciones o fragmentos de las ideas latentes. Es decir, en el sueño surgen parcialmente las ideas que residen en el aparato psíquico del paciente. Lo presentado puede ser directamente visible o bien sólo una alusión, un direccionamiento, una simbolización o una abreviación.El trabajo de interpretación intentará resolver estas conexiones no evidentes, vislumbradas o sugeridas por las imagenes, situaciones, escenas, etc.
En el año de 1900, Sigmund Freud, médico neurólogo vienés, quien estudiaba ya lo psíquico, escribe la obra fundacional del psicoanálisis: "La interpretación de
los sueños". Ahí se descibe por primera vez un nuevo concepto teórico:
el inconsciente. Este concepto funda de hecho una nueva ciencia en la tradición occidental. La ciencia del alma, de lo psíquico.
Freud manejaba ya los métodos entonces novedosos de la hipnósis y la catársis. Pero el tratamiento psiquiátrico era en muchos casos casi una tortura para los pacientes.
El objeto de estudio de esta nueva ciencia es el inconsciente. Se desarrolla en la teoría conjuntamente el método psicoanalítico, llamado interpretación-construcción. Este método realiza las interpretaciones del deseo inconsciente del paciente, para finalmente construir la estructura de la psique y entender cómo funciona ésta.
La técnica que se desarrolla al mismo tiempo dentro de la clínica psicoanalítica es llamada asociación libre en transferencia.
Desde su nacimiento, el psicoanálisis ha transformado el arte (surrealismo), la medicina (psicosomática), el tantra moderno (psicosomática).
Existen otros hechos además de la actividad onírica como los lapsus, los síntomas, las omisiones, etc., que son todos productos del aparato psíquico, son todos productos directos del inconsciente.
Condiciones y técnica
La premisa crucial nos dice que los sueños están sujetos a interpretaciones. Esto ha sucedido siempre en la historia. Sabemos, desde las teorías mágico animistas (que son producto de una posesión, una intervención externa), donde nacen los fantasmas, los espíritus, la magia. Se observa que los elementos de todas éstas están en los sueños. También caben las explicaciones religiosas, las premonitorias, el seguimiento fiel del relato planteado por el sueño (la predicción). COncretamente, lo que Freud se propone es demostrar que los sueños del paciente tienen un sentido explicable. También los otros hechos, como los lapsus, los olvidos, tienen explicaión.
El fenómeno del soñar es complejo, pero concatenable a la vida psíquica del paciente. Es una manifestación a priori incomprensible, que puede parecer muchas veces absurdo, pero que a menudo se siente familiar. Nos afecta, nos angustia, nos emociona, porque cada sueño tiene que ver con nosotros mismos. Interpretar el sueño es descubrir su sentido oculto, el mensaje que nos cuenta como en un cuento. El psicoanalista sólo escucha el sueño y pregunta; sólo escucha y pregunta. Fuera del surrealismo, lo que intreresa realmente no es el sueño soñado, sino el sueño contado; interesa cómo es contado y reproducido por el paciente.
La técnica del psicoanálisis es entonces intentar que el propio soñante pueda desentrañar el mensaje de sus sueños. Pero la información para resolver el enigma la tiene sólo el paciente. Es en la vida propia, los deseos íntimos: lo que pertenecen solamente al paciente.
Incluso la repuesta trivial de "no sé" es el signo hacia el psicoanalista para no darse por vencido. Por lo general el paciente sabe cosas que cree ignorar. Alguos hechos cotidianos o experiencias funcionan como disparadores de los sueños. Otros disparadores pueden ser mirar diapositivas, escuchar música; tener contacto con alguna forma de arte. Otros fenómenos sujetos a interpretaciones similares pueden incluir, por ejemplo, la sucesión de imágenes en una lectura del tarot
El sueño normalmente comienza a partir de hechos contingentes, disparadores. Pero en nosotros acontecen hechos psíquicos que no conocemos. Ya la hipnósis había demostrado esto. Con este ejercicio se puede reconstruir el pasado, los recuerdos y las vivencias que en un principio fueran inacesibles en el presente.
La técnica permite entoces aproximarse a ese saber que se ignora. Existen de hecho varios operadores del inconsciente: condensación, desplazamiento, representabilidad, actividad o elaboración secundaria, que producen en concreto el sueño. Esto da como resultado los productos raros e incomprensibles, pues no somos conscientes cuando operan éstos.
Las preguntas quieren saber. Las primeras ideas o explicaciones son nuestra información importante. El sueño estará compuesto por escenas, acciones, diferentes elementos. Basta con una palabra, imagen, sensación. para recordar y elaborar los sueños.
Los niños, al tener menos censura psíquica, tienen sueños más simples, experiencias más claras.
La asociación libre es una clave, es una entrada a este laberinto. Aportar las primeras ocurrencias tiene entonces una importancia elevada. Sólo hay que saber que no existe la casualidad psíquica. Hay que saber que sobre todo ello hay sobredeterminación desde el inconsciente.
Notar que la asociación libre es una técnica ajena a la reflexión o cavilación. Es una actividad fruto del relajamiento. Las ideas que surgen están relacionadas entre si, pertenecen a un conjunto de ideas, conectadas y determinadas (a saber, un complejo) que a la vez estará presente y será ignorado.
Entonces, cuando se invita al paciente a decir lo primero que se le ocurra, saber que esto estará sobredeterminado por el inconsciente. Lo que surge no es casual. Esta es la técnica del psicoanálisis.
No interesa el sueño en sí, como si fuese una obra de arte, sino el relato. No interesa el patrón que forman las cartas del tarot, sino la lectura que se les dará.
Ahora bien, la transferencia tiene que ver con quien escucha; quien escucha es un psicoanalista.
Estamos perdidos, buscando. Queremos hallar un lugar en la ciudad, donde somos nuevos. Nos acabamos de mudar ahí. Es una ciudad antigüa, medieval. Las calles son de piedra, estrechas, y no hay árboles. Es ahí donde, al parecer, un festival, ha hecho a la gente salir en masa. En las calles, hay multitudes. Esa mañana, al salir, había recorrido el camino, había hallado la manera de llegar hasta la parte central. Pero ahora está oscuro, hay mucha gente; parece que tenemos que correr.
Corriendo perdidos nos separamos. Alguien me lanzó algo en la cabeza, desde arriba. Caí, y tanto ella como la perra que la acompaña siguieron adelante sin ver. Normalmente yo no tengo problemas para encontrarles. Aunque yo sé que, por el olor, podrían ellas encontrarme después de un rato. Pero sólo cuando ella dejase de ir a toda prisa.
Al despertar comenzo a entrar a muchos lugares, solo, y veo algunos espectáculos. En un local pequeño, en la Plaza del Ángel, algunos, algunos presentan su teatro. Lingerie, spot-light, vintage music. Estoy casi a la hora de cerrar. Es la última función. Me quedé con ella, discutiendo canciones, hablando del amor.
Una mujer madura nos ha visitado, y nos habla del amor, y del sexo. La energía que esta unión contiene es sagrada, pero no siempre es bien encausada. Se puede tirar el agua pura de un vaso en el suelo; se puede incluso romper el vaso, dejando que nuestra sexualidad corra sin la eternidad. Pero el viaje de iniciación interior, incluye goce, pasión, sexo, lujuria, risa. Es la puerta de entrada interior hacia la trascendencia.
Ella comenzó a masturbarme. Me quería mostrar cómo una mujer puede tomar mi energía sexual. "Amar es destruír. Ser amado es ser destruido" sonreía. Eso te digo, para perpetuar tu extravío. Así enseñan. Yo la observaba. Tenía confianza en ella, sabía que sólo estaba mostrándome el proceso. Esta energía es el peldaño, añadió.