Su voz encantadora
eres libre a decidir
y a miles de kilómetros, tus metas,
ebrias,
querrás seguir
Enfrentarás, amiga
una luz de Armenia, o los Balcanes
una cuerda maestra que vuela,
con talla muy antigua entre volcanes
Y cuando cantes tu relato
y el Jardín del Edén se apodere de tu mente
habrás domesticado esa mirada, que brinda su adiós,
y en el sereno sueño de la bruma
un capullo se abrirá en tus manos, irremediablemente


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