Psicoanálisis
1. Introducción
En el año de 1900, Sigmund Freud, médico neurólogo vienés, quien estudiaba ya lo psíquico, escribe la obra fundacional del psicoanálisis: "La interpretación de
los sueños". Ahí se descibe por primera vez un nuevo concepto teórico:
el inconsciente. Este concepto funda de hecho una nueva ciencia en la tradición occidental. La ciencia del alma, de lo psíquico.
Freud manejaba ya los métodos entonces novedosos de la hipnósis y la catársis. Pero el tratamiento psiquiátrico era en muchos casos casi una tortura para los pacientes.
El objeto de estudio de esta nueva ciencia es el inconsciente. Se desarrolla en la teoría conjuntamente el método psicoanalítico, llamado interpretación-construcción. Este método realiza las interpretaciones del deseo inconsciente del paciente, para finalmente construir la estructura de la psique y entender cómo funciona ésta.
La técnica que se desarrolla al mismo tiempo dentro de la clínica psicoanalítica es llamada asociación libre en transferencia.
Desde su nacimiento, el psicoanálisis ha transformado el arte (surrealismo), la medicina (psicosomática), el tantra moderno (psicosomática).
Existen otros hechos además de la actividad onírica como los lapsus, los síntomas, las omisiones, etc., que son todos productos del aparato psíquico, son todos productos directos del inconsciente.
Condiciones y técnica
La premisa crucial nos dice que los sueños están sujetos a interpretaciones. Esto ha sucedido siempre en la historia. Sabemos, desde las teorías mágico animistas (que son producto de una posesión, una intervención externa), donde nacen los fantasmas, los espíritus, la magia. Se observa que los elementos de todas éstas están en los sueños. También caben las explicaciones religiosas, las premonitorias, el seguimiento fiel del relato planteado por el sueño (la predicción). COncretamente, lo que Freud se propone es demostrar que los sueños del paciente tienen un sentido explicable. También los otros hechos, como los lapsus, los olvidos, tienen explicaión.
El fenómeno del soñar es complejo, pero concatenable a la vida psíquica del paciente. Es una manifestación a priori incomprensible, que puede parecer muchas veces absurdo, pero que a menudo se siente familiar. Nos afecta, nos angustia, nos emociona, porque cada sueño tiene que ver con nosotros mismos. Interpretar el sueño es descubrir su sentido oculto, el mensaje que nos cuenta como en un cuento. El psicoanalista sólo escucha el sueño y pregunta; sólo escucha y pregunta. Fuera del surrealismo, lo que intreresa realmente no es el sueño soñado, sino el sueño contado; interesa cómo es contado y reproducido por el paciente.
La técnica del psicoanálisis es entonces intentar que el propio soñante pueda desentrañar el mensaje de sus sueños. Pero la información para resolver el enigma la tiene sólo el paciente. Es en la vida propia, los deseos íntimos: lo que pertenecen solamente al paciente.
Incluso la repuesta trivial de "no sé" es el signo hacia el psicoanalista para no darse por vencido. Por lo general el paciente sabe cosas que cree ignorar. Alguos hechos cotidianos o experiencias funcionan como disparadores de los sueños. Otros disparadores pueden ser mirar diapositivas, escuchar música; tener contacto con alguna forma de arte. Otros fenómenos sujetos a interpretaciones similares pueden incluir, por ejemplo, la sucesión de imágenes en una lectura del tarot
El sueño normalmente comienza a partir de hechos contingentes, disparadores. Pero en nosotros acontecen hechos psíquicos que no conocemos. Ya la hipnósis había demostrado esto. Con este ejercicio se puede reconstruir el pasado, los recuerdos y las vivencias que en un principio fueran inacesibles en el presente.
La técnica permite entoces aproximarse a ese saber que se ignora. Existen de hecho varios operadores del inconsciente: condensación, desplazamiento, representabilidad, actividad o elaboración secundaria, que producen en concreto el sueño. Esto da como resultado los productos raros e incomprensibles, pues no somos conscientes cuando operan éstos.
Las preguntas quieren saber. Las primeras ideas o explicaciones son nuestra información importante. El sueño estará compuesto por escenas, acciones, diferentes elementos. Basta con una palabra, imagen, sensación. para recordar y elaborar los sueños.
Los niños, al tener menos censura psíquica, tienen sueños más simples, experiencias más claras.
La asociación libre es una clave, es una entrada a este laberinto. Aportar las primeras ocurrencias tiene entonces una importancia elevada. Sólo hay que saber que no existe la casualidad psíquica. Hay que saber que sobre todo ello hay sobredeterminación desde el inconsciente.
Notar que la asociación libre es una técnica ajena a la reflexión o cavilación. Es una actividad fruto del relajamiento. Las ideas que surgen están relacionadas entre si, pertenecen a un conjunto de ideas, conectadas y determinadas (a saber, un complejo) que a la vez estará presente y será ignorado.
Entonces, cuando se invita al paciente a decir lo primero que se le ocurra, saber que esto estará sobredeterminado por el inconsciente. Lo que surge no es casual. Esta es la técnica del psicoanálisis.
No interesa el sueño en sí, como si fuese una obra de arte, sino el relato. No interesa el patrón que forman las cartas del tarot, sino la lectura que se les dará.
Ahora bien, la transferencia tiene que ver con quien escucha; quien escucha es un psicoanalista.


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