Psicoanálisis
2. Contenido manifiesto y latente
Los olvidos y los actos fallidos.
En el sueño existen a) el contenido manifiesto o relato del sueño e b) el contenido latente
Los elementos del sueño carecen de autenticidad real; son sustitutivos de lo que el soñante ignora o cree ignorar (está en el inconsciente). La apariencia es evidente pdado que la información está oculta. Este tipo de información se llama inconsciente. Es inaccesible. Está, es un suceso inconsciente; el trabajo sobre ésta ha producido el sueño. Las representaciones sustitutivas, las historias recordadas, son conscientes. La representación del sueño está difrazando un deseo inconsciente. La técnica establecida por Freud para interpretar el sentido del sueño trabaja mediante asociaciones libres y transferencia (hacia el escucha) para descubrir el motivo del sueño, es decir, el deseo inconsciente.
Existen tres reglas básicas. La primera, que el contenido del sueño es secundario. Es un texto sagrado, pero su apariencia incomprensible o incluso su suprema belleza son sólo puntos de partida. La maravillosa experiencia onírica es el resultado final del trabajo psíquico. Se debe trabajar en sentido inverso al proceso de producción del sueño. Segunda regla. Se deben desertar en el soñante asociaciones libres en relación con cada uno de los elementos del sueño. Al comenzar el relato o el comentario, se despiertan representaciones sustitutivas. No se reflexiona acerca de lo que sigue. No se entreteje, no se buscan significados. Lo importante es permitir la apertura libre de la imaginación. No importa si la asociación se aleja del relato inicial. Tercera regla. Se debe esperar hasta que lo oculto aparece. Importa poco en qué grado se recuerda el sueño. Basta una palabra que abra el proceso de interpretación. Ya sea una elaboración detallada o bien un recuerdo vago. Es decir, lo que el psicoanalista busca no está en el sueño, está en las asociaciones libres ante la escucha psicoanalítica (en tranferencia).
El recuerdo o el relato del sueño (el contenido manifiesto) siempre será un recuerdo, una reconstrucción infiel y transformada por el hablante. No debemos quedarnos pegados a esta imagen. Incluso lo evidente en el relato puede portar un disfraz. El deseo inconsciente no es lo que parece ser. Tanto desde la perspectiva del psicoanálizado como del psicoanalista, existen obstáculos para la interpretación. Las ideas dichas en voz alta acuden como un torrente. Se debe observar, no reaccionar. Las ideas surgen tras pasar filtros personales e interpersonales (pudor, respeto, desconfianza). Invariablemente hay una selección de las ideas que vienen a la mente. Esto es una obstrucción a la interpretación; es irremediable. Siempre habrá una actividad crítica y seleccionadora del propio aparato psíquico. Lo absurdo, lo secundario, lo no relacionado. Se debe anotar sin censurar. Las objeciones del hablante juegan después un papel para la labor analítica. Los sinsentidos, absurdos o ideas externas al sueño que se observen, no deben desajustar la fluidez del proceso.
Es decir, aunque el soñante no lo haga a propósito, hay que contar siempre con la existencia de los filtros y la censura interior. La resistencia no se va a reducir sino de forma gradual. Algunas veces llevará más tiempo, más asociaciones, el revelar un contenido inconsciente.
En otras palabras, la labor de interpretación se llevará a cabo en contra de una resistencia natural; contra una represión, una defensa. NO obstante, las ideas inconscientes siempre buscarán expresarse. Son contenidos inaccesibles, debido a las resistencias, pero que pulsan por expresarse. Una y otra vez. El aparato psíquico consta también de estas resistencias. NO se dicen ciertas cosas quizá por olvido, o bien por considerarlas poco importantes: estas son también formas de resistencia. Entonces: no se puede eliminar la resistencia, se debe contar con ella.
Muchas veces, los olvidos, las discriminaciones, las objeciones, forman una parte crucial de la interpretación. De ninguna manera el sueño es algo insignificante, pero las cosas que parecen insignificantes del sueño, o del relato, pueden ser muy importantes.
Veremos que la resistencia es cuantitativamente variable. Las hay de diferente intensidad, de diferente vigencia. Puede haber resistencias requieren de muchas asociaciones para poder superarlas: muchos sueños, recuerdos, sueños recurrentes, etc. para poder descubrir el deseo latente. Pero la persona que llega a psicoanálisis tiene un deseo de conocer y convivir con lo que vivie ahí dentro, en el inconsciente. Aquel deseo que sea importante se manifestará una y otra vez, en distintos grados, mediante varias deformaciones.
El soñar es una vía de escape natural, quizás inocua; aunque puede causar angustia. Otras forma de manifestar el deseo inconsciente es ya el síntoma: algo que puede generar más perjuicios, padecimientos, fobias, enfermedades.
Un sueño contado tiene como máximo una página. La multitud de ideas asociadas puede dar lugar a un cuadernos de notas. El sueño es una representación parcial una condensación. Pero es un contenido manifiesto. La serie de asociaciones, por el contrario, es lo latente. Es de esperar que una situación de an{alisis produzca una cantidad mayor de información.
Por ejemplo:
Dios usa un sombrero (relato del sueño)
Análisis: De niño el soñante usaba sombrero. Dios lo sabe todo. Al ver que Dios usa sombrero, yo también lo sabré todo. (deseo)
Lo que se recuerda del sueño, lo contado (el contenido manifiesto) es muy posiblemente sólo un fragmento; a veces quizá lo más distante, lo más indiferente o lo más disconexo del contenido oculto (inconsciente). Pero los contenidos elegidos por el sueño obedecen a la lógica del inconsceinte. Todos los elementos del sueño están sobredeterminados. No hay nada casual, nada accidental.
Las ideas latentes son las asociaciones e ideas que presenta el soñante en relación con un sueño. Las ideas latentes se manifiestan gracias a la labor analítica. El sueño puede presentar proyecciones o fragmentos de las ideas latentes. Es decir, en el sueño surgen parcialmente las ideas que residen en el aparato psíquico del paciente. Lo presentado puede ser directamente visible o bien sólo una alusión, un direccionamiento, una simbolización o una abreviación.El trabajo de interpretación intentará resolver estas conexiones no evidentes, vislumbradas o sugeridas por las imagenes, situaciones, escenas, etc.


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