jueves, 27 de enero de 2022

Sofía

 
Hay una casa pequeña, blanca, de un piso, donde habita una mujer. La casa es modesta; está en medio de la ciudad. La mujer que vive ahí es bella, aunque es madura ya. Al observarla, parece como si viera una película, o una serie de televisión que está dividida por horas. Así, por la ventada, la veo vestirse y desvestirse, escucho sus conversaciones. También puedo ver el interior de la casa desde el interior del teléfono, cuando hay llamadas. Ella va hacia el ropero, entra y sale de su recámara; se cambia de ropa, se baña, prepara comida; o duerme. Vive ahí. veo que para cada hora que pasa en la pantalla hay muchos preparativos: de producción, de sonido, cambio de luces, de actores etc. 
 
Aunque es sólo un día en la vida de esta mujer, en esta casa tan simple, representar cada hora de ésta involucra mucho trabajo. Porque ella cambia no sólo de ropa; cambia de estado de ánimo, cambia de actividades, cambia de alimentos; encende y apaga luces y velas; prepara té, recibe visitas, amantes; lee o escribe cosas en papeles, librois, revistas. Son muchos servicios (pienso) incluso en un lugar tan pequeño. Descubro que esta mujer es Sofía Loren, quien no ha muerto. Finalmente, mientras observo las escenas, entiendo que este es el problema actual del mundo: son tantos preparativos para cada hora de vida.

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