De Lujo
Salí a dar una vuelta por la ciudad, en mi bicicleta de niño. Las calles estás vacías, hubo una situación difícil, guerra, crisis, pandemia. Pero hay un desfile en la ciudad, de gente joven. Sigo a un grupo que lleva un elefante.
Entonce encuentro un gran local, restaurado, donde aparece Valentina. Ella tiene un gran local, de lujo. Está vesitda como una estrella de cine, con cabello rojo, vestido de terciopelo negro, o gris. Es un restaurante casi de etiqueta. Yo estoy ahí, quiero mi sopa de lentejas. Pero estoy sucio, no estoy vestido correctamente. Ella me pide que me retire, me dice que ya no puedo venir así. Algunos de los comensales me llevan con ellos, les parece interesante. Estoy vestido casi como un explorador de la tundra, o un vaquero del desierto. Pasan muchas personalidades, gente muy interesante por ahí.
Lllegamos a otra casa grande, antigua. Ahí vive una familia que está amenazada de muerte por un mandatario. Son un hombre joven y su madre; me cuentan su historia. Tienen secretos de cocina. En la ventana tienen una vieja y empolvada pistola. Era del abuelo. Descubro que todavía sirve. Les propongo como plan dejarla ahí, donde estaba en la ventana, pues pasará inadvertida; así cuando lleguen por él, nadie sabrá que tiene un arma, para defenderse. sin embargo el joven no acepta, quiere llevar la pistola consigo. Discutimos juntos las opciones. También otro hombre mayor, un tío o algo así. Él también opina; tiene unos plaos de la casa antigua. Pueden escapar. Creo que no es un buen plan, el de salir portando el arma para abrirse paso. Pero al final se debe hacer lo que el joven quiere. Él tiene el apoyo de su madre. Me voy de ahí, supongo que eso será la muerte de los dos. También el viejo morirá, porque está en la misma casa. Además, veo en la parte de arriba, donde vive una mujer joven y bonita, que debe ser la novia del hijo. Ella no morirá, logrará escapar.
Regreso por el mismo restaurante de lujo. Mi amiga Valentina tiene ahora la cabeza rapada, ya no viste de lujo, y sus visitantes son más hippies, alternativos. Ahora podría quedarme, pero ya no me interesa. Regreso a mi pequeña bicicleta y sigo deambulando por las calles, desiertas y coloridas; al fin me dirijo hacia una calle que me sacará del sueño.

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