Hermafrodita
Dos rostros ondean como una bandera de color turquesa, sobre el oleaje.
Era la sede de una organización, una academia donde muchos van vestidos de negro, otros con trajes medievales, antiguos. Se aprende arte, se practican obras de teatro, danza, esgrima. Se discuten planos de casas, máquinas para la agricultura. Hay talleres y muchos ambientes. Ahí está también Macy, y otras personas con ella, artistas, de la playa de Mazunte hace unos años. Pero ocurre una disputa, un grupo quiere ser líder y causan revuelo, confusión, gritos. Un hombre especialmente alto, y hábil, se hace del control, por encima de los vestidos de negro. Parce que será el líder.
Mientras tanto, yo salgo hacia el mar, en una lancha, con otro grupo. Vamos por la orilla para realizar un plan. El oleaje es muy nutrido. Veo venir una ola inmensa, que puede voltear nuestra lancha. Hago ensayos, cómo me salvaré cuando llegue la ola, cómo nadar por debajo, después de la volcadura. Al final la ola llega y nos colma de agua, pero la lanchita llega a la orilla sin voltearse. Estoy empapado, y me debo cambiar de vestimenta. El hombre que luchaba con los demás ha cambiado de sexo, es un hombre femenino.
La muchachacha rubia, de pelo corto, y aquel joven hermoso son los líderes; veo que estoy enamorado de aquel hombre, y me sorprendo. No lo puedo explicar. La pareja circula y de pronto baila; declaman textos; de pronto se acarician y besan con cariño. Se cubren con una gran capa. Han acordado ésto: sus cabezas quedarán cosidas a la tela color turquesa, y así saldrán ambos al mar. Las olas les hacen flotar; los cuerpos desnudos están en el agua, las cabezas van por encima de la capa, en la superfice, movidas por esas grandes olas. Hay música, es como el final de una película.
Esos dos rostros ondean como una bandera de color turquesa, sobre el oleaje.

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